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6 de enero de 2011

Esta es parte de nuestra historia

Estamos reconstruyendo nuestra historia. Aquí parte de la primera etapa, cuando nacimos, empezamos a caminar, tambaleamos y también caímos. Ahora estamos más grandes, pero es una nueva etapa.




Para todas las amigas, incluyendo a Coti Araya y Anita María Campos, que partieron tempranamente de esta vida. Esta es parte de nuestra historia, de nuestro aprendizaje, de nuestro crecimiento.




1 de enero de 2011

FELIZ AÑO 2011



Para todas las mujeres luchadoras de nuestro país
Para todas las mujeres constructoras del mundo
Los mejores deseos para este año 2011
Abrazos y abrazos con  fuerza y energía
El futuro es nuestro, avanzar con paso firme
Ni un paso atrás!!

FELIZ 2011!!

15 de septiembre de 2010

Mujeres Construyendo País organiza debate sobre el rol de las mujeres indígenas

En el marco del Día Internacional de la Mujer Indígena que se conmemora el 5 de septiembre, diversas mujeres debaten sobre la situación de los pueblos originarios.


Como parte de las actividades programadas de la organización Mujeres Construyendo País, (MCP) de la región de Tarapacá, se realizó una tertulia con socias, amigas y colaboradoras para compartir información relacionada con el Día Internacional de la Mujer Indígena.
En la ocasión las mujeres vieron un documental sobre la vida de Bartolina Sisa, mujer quechua-aymara que comandara tropas indígenas que resistían el yugo español a fines del siglo XVIII, y quien fuera cruelmente torturada y posteriormente asesinada. En honor a Bartolina Sisa, se conmemora cada 5 de septiembre el Día Internacional de la Mujer Indígena.

La jornada continuó con un debate que tuvo como protagonistas principales a Aurora Cayo, de la comunidad de Chiapa y Rosa Quispe de la Huayca, dos mujeres aymaras luchadoras y con fuerte arraigo étnico, que desde diferentes ámbitos, han buscado aportar al desarrollo de sus pueblos, desde una perspectiva tradicional que fortalezca los valores aymaras. En la oportunidad vistieron sus trajes típicos.

Entre las diversas participantes de la actividad, principalmente mujeres no indígenas, hubo consenso para indicar que había mucho desconocimiento sobre los pueblos indígenas, de la región y del país, se mencionó que los textos escolares siempre se han referido a los pueblos indígenas como algo del pasado y sólo en los últimos años se han visto algunos cambios, pero con un énfasis en lo folclórico y casi nada acerca de la cosmovisión de los pueblos indígenas y su forma de ver el mundo que cada vez está más afectada por la cultura dominante. Por otra parte, como indica Silvia Prieto del MCP, “ la sociedad en sí, no se siente heredera de los pueblos originarios que son quienes habitaban estos territorios antes de la conquista y la creación de las Repúblicas, más bien casi siempre están mirando a Europa, pero nuestras raíces están aquí, eso debiera fortalecerse con el bicentenario, nuestra identidad”.

Las mujeres felicitaron la iniciativa gestionada por el MCP, porque ello permite conocer más de los pueblos indígenas y desechar estereotipos que se instalan en el imaginario de la sociedad chilena, que los indígenas son flojos, hediondos, que no se encuentran en el mismo nivel social del resto de la cultura chilena y muchas veces estas creencias se traducen en actitudes racistas y discriminatorias. Por ello, indicaron, es necesario realizar más actividades y espacios de encuentro entre las culturas, donde se pueda debatir y conversar en un marco de respeto mutuo.

A continuación del debate, las mujeres compartieron una Kalapurca, plato típico de la zona, y finalizaron bailando al son de los alegres ritmos andinos.

Publicado en Boyaldia.cl

23 de marzo de 2007

Declaración Final del Primer Congreso Nacional de ANAMURI



Queridas amigas, adjunto la declaración final del Congreso de ANAMURI, donde participaron: Roxana, Yamile y María Isabel.

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Las mujeres rurales e indígenas de Chile hemos completado un año de Congreso Nacional. A través de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas, ANAMURI, en los últimos doce meses, desde el 21 de marzo del 2006 al 21 de marzo del 2007, nos hemos juntado en localidades a lo largo y ancho del país para reflexionar sobre las condiciones de vida y trabajo en el campo y en el país en su conjunto, sobre lo que queremos para nuestro futuro y para nuestro país.

Fue un año de grandes esfuerzos y mucho trabajo, repleto de sueños, esperanzas, reflexiones y solidaridad. Dimos muestras claras que las mujeres somos capaces de organizarnos y luchar, de continuar produciendo alimentos y manteniendo la riqueza cultural de nuestro país y nuestros pueblos.

Pudimos confirmar que los movimientos sociales de Chile y del mundo están renaciendo con fuerza y, al igual que nosotras, están dispuestos a luchar por los cambios que deseamos.

Recibimos muestras de solidaridad de muchos lugares del mundo y nos dimos cuentas que nuestros sueños y nuestros problemas son comunes con los de muchos pueblos y movimientos.

Durante este año, las mujeres nos tomamos la palabra. Esto es lo que vimos y concluímos:


1. La agricultura campesina e indígena ha sido históricamente la fuente más importante de alimentos sanos y variados para toda la población, no sólo la rural. Sin embargo, vemos que la agricultura campesina e indígena está siendo sistemáticamente destruída, producto de los procesos de privatización, la invasión y los abusos por parte de las grandes empresas nacionales y transnacionales y un conjunto de políticas públicas que se empeñan ciegamente en entregar el país a los empresarios. Vemos el intento de convertir a Chile en "potencia agroalimentaria" a través del "encadenamiento productivo" como una amenaza grave e intolerable a nuestra forma de vida y producción.

2. La destrucción de nuestra agricultura pasa por la destrucción igualmente sistemática de nuestra identidad y nuestra cultura. Intentan por todos los medios hacernos invisibles, negándonos incluso el nombre de campesinos y pueblos indígenas. Nuestros hijos son educados para renegar de nuestros saberes y de nuestro trabajo, para abandonar el campo y convertirse en mano de obra barata y sin derechos.


3. El Estado Chileno y el empresariado continúan desconociendo el derecho de los pueblos indígenas al territorio y a la autodeterminación, mantienen la usurpación de los territorios ancestrales y aplican políticas de represión injustificables a través de la ley antiterrorista y otras normas.

4. Las mujeres somos permanentemente invisibilizadas. Históricamente se nos ha negado el acceso a la tierra, y las actuales políticas y programas de asistencia técnica y crédito son insuficientes y la mayorías de las veces inadecuados. Las políticas sociales no toman en cuenta que trabajamos dos o tres jornadas, y no se nos considera productoras.


5. Chile es un país gravemente contaminado, porque la actividad industrial, especialmente de las empresas forestales, mineras, eléctricas y pesqueras, no se regula ni fiscaliza. La CONAMA no fiscaliza adecuadamente ni cumple con su papel de proteger el medio ambiente. La participación de la ciudadanía en la protección del medioambiente es reprimida.

6. La destrucción del medioambiente ha deteriorado muchísimo nuestras condiciones de vida y de trabajo. Nos parece muy grave que el agua sea cada vez más escasa; incluso ya es escasa el agua para beber.

7. La privatización del agua sólo ha agravado los problemas de contaminación y desaparición del agua. Han desaparecido vertientes, arroyos, ríos y glaciares.

8. La privatización de los océanos ha hecho que muchos pueblos costeros queden sin trabajo ni alimento, y ha empeorado la alimentación de todos los chilenos.

9. Los campesinos e indígenas tenemos poca tierra, y la estamos perdiendo aceleradamente, producto de la contaminación, la falta de agua y el endeudamiento. Los programas de asistencia técnica, de INDAP, Programa Orígenes y otros, sólo han agravado el endeudamiento y la pérdida de nuestros recursos. Producto del endeudamiento, las mujeres quedamos especialmente desamparadas, sin acceso a nuevos créditos ni a la asistencia técnica.

10. Las condiciones laborales en el campo son cercanas a la esclavitud. No se respeta los pocos derechos laborales que aún tenemos, reprimen nuestras organizaciones, nos pagan sueldos miserables y nos hacen trabajar en condiciones peligrosas e indignas. Chile es país agroexportador sólo gracias a la explotación extrema de los trabajadores y especialmente las trabajadoras agrícolas.

11. Las mujeres del campo no tenemos derecho a la previsión ni a una jubilación digna. Consideramos que la propuesta que las mujeres jubilen a los 65 años es inaceptable.

12. Los servicios públicos en el campo son de mala calidad. La educación, la salud, la asistencia técnica, los créditos, los caminos y el transporte se diseñan e implementan sin respeto por nuestras necesidades, nuestras condiciones de trabajo, nuestra cultura o nuestros saberes. Cada vez más, los servicios públicos están al servicio de los empresarios.

Considerando todo lo anterior, hemos tomado un conjunto de resoluciones que damos a conocer al país en un documento aparte. Entre nuestras principales resoluciones, hemos decidido:

1. Reiterar nuestro rechazo al neoliberalismo y continuar luchando hasta que nuestro país adopte otras formas de organizar su agricultura y su economía. Lucharemos igualmente por la revisión y derogación de los tratados de libre comercio.

2. Apoyar las demandas por un cambio constitucional que, entre otros, termine con el sistema binominal, que sólo agrava los problemas de falta de democracia en Chile y beneficia exclusivamente a los grandes grupos económicos. Exigir la derogación de la ley antiterrorista.

3. Luchar por que se lleve a cabo un programa amplio de Reforma Agraria, que entregue tierras a campesinos y pueblos indígenas, con un cuidado especial por garantizar la entrega de tierras a mujeres y jóvenes.

4. Luchar por el reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas a la autonomía y autodeterminación, que incluya la devolución de los territorios ancestrales a los pueblos indígenas.

5. Reafirmamos nuestra identidad como campesinas, como indígenas, como mujeres. Nos comprometemos con defender el derecho y el deber de continuar produciendo alimentos para nosotros y el resto de los chilenos. Nos comprometemos con una agricultura sin agrotóxicos, con la defensa de nuestras semillas, nuestros saberes y nuestra cultura, en contra de las semillas transgénicas y los monocultivos. No queremos ser potencia agroexportadora. Rechazamos el encadenamiento productivo y seguiremos luchando por producir de manera libre y de acuerdo a nuestros principios. Lucharemos por la soberanía alimentaria como un derecho fundamental de los pueblos.

6. Lucharemos por cambios en las políticas agrícolas hasta contar con políticas que fomenten y protejan la agricultura familiar campesina y garanticen que los servicios públicos, especialmente el INDAP, favorezcan a los pequeños agricultores y no discriminen a la mujer y a los jóvenes. Exigimos una solución real al problema del endeudamiento campesino y que el INDAP asuma la responsabilidad que le cabe en la creación de este problema.

7. Demandamos y lucharemos por una reforma al Código de Aguas que responda a las prioridades de las comunidades y de las personas, reconociendo el agua como un patrimonio común, derogando e impidiendo su privatización.

8. Lucharemos por una ley del medioambiente que garantice la efectiva participación ciudadana, que prohíba las actividades contaminantes y obligue a la fiscalización efectiva. Queremos la derogación del decreto 701 y que se fomente la plantación de bosque nativo. No queremos más pinos y eucaliptus.

9. Exigimos y lucharemos por un sistema de educación público, accesible a todos los niños y jóvenes, que respete nuestras culturas y que apoye que los jóvenes permanezcan en el campo. Queremos una educación técnica y agrícola respetuosa con el medioambiente y con nuestros saberes.

10. Exigimos y lucharemos por un sistema de salud público, digno y solidario, al alcance de todos, que proteja efectivamente contra los agrotóxicos y otras formas de contaminación.

11. Exigimos un sistema previsional público y solidario, jubilación digna y garantizada para todos y jubilación más temprana para las mujeres del campo.

12. Agradecemos las múltiples muestras de solidaridad que recibimos de otros movimientos sociales e instituciones.

Reiteramos nuestra decisión de seguir luchando de manera unitaria, uniendo nuestros esfuerzos y luchas con los de otros movimientos campesinos e indígenas de todo el mundo y con otros movimientos sociales que hoy están resurgiendo, para continuar la senda de globalizar la lucha y globalizar la esperanza.

¡Es tiempo de soñar! ¡Es tiempo de sembrar! ¡Es tiempo de construir! ¡Es tiempo de participar! ¡Es tiempo de luchar!

¡Las mujeres continuaremos teniendo la palabra!

Asamblea del Primer Congreso Nacional de ANAMURI Santiago, 23 de marzo de 2007

10 de febrero de 2007

Jornada de Planificación en la localidad de Pica


Una bonita y gratificante jornada de trabajo en la localidad de Pica tuvimos las integrantes de Mujeres Construyendo País.

Partimos el día sábado desde Iquique y apenas llegamos nos pusimos a trabajar, unas dinámicas de llegada y el posterior almuerzo para continuar con toda una tarde exhaustiva de trabajo donde se expusieron algunos temas que consideramos relevantes para nuestras actividades en la región, tales como la problemática de salud y drogadicción, los problemas de medioambiente y cómo nos afectan y afectarán a futuro, la corrupción y medidas cómo combatirla, la participación política de las mujeres.

Después de un breve descanso continuamos priorizando temas de trabajo dentro de la Planificación 2007 y finalizamos el día con un compartido asado y acompañamiento musical entre las socias.

El día domingo se realizó una jornada de trabajo que llevó como título: "Soñando, gestionando, planificando y ejecutando el futuro" donde se delinearon los principales objetivos de la organización y planes de trabajo para el 2007.

A mediodía nos dimos un breve descanso para ir a la "cocha", era que no, infaltable.

Finalizamos nuestra estadía en Pica con una actividad de compromiso con la organización y retornamos a Iquique llenas de energía y ganas de aportar al desarrollo de nuestra región y país, con una mirada crítica, con mirada de mujer.